Dependencia tecnológica
Cada componente propietario que se adopta es una atadura que dificulta la evolución futura.
Cuando una organización declara que su estrategia tecnológica es seguir una moda sin contexto, está saltándose un paso fundamental. La tecnología no es la estrategia. Es una consecuencia de ella.
El problema no es la tecnología. El problema es cuando la tecnología define la estrategia en lugar de ser una consecuencia de ella.
Operación compleja
La tecnología no simplifica la operación: la transforma. Los problemas de red, seguridad y gestión siguen existiendo, solo que en un plano diferente.
Solo después de responder estas preguntas tiene sentido evaluar si la arquitectura monolítica, los microservicios o un modelo híbrido es la opción adecuada. Y la respuesta, en muchos casos, no será «lo último» sino «lo que corresponde».
PRINCIPIO
Las organizaciones que empiezan por el «cómo» antes del «qué» y el «por qué» terminan pagando el doble por la misma funcionalidad.
Una decisión informada requiere contexto
En los últimos años, esta cuestión ha pasado de ser un tema técnico a convertirse en una decisión estratégica. Pero hay una confusión de fondo que conviene señalar: confundir el medio con el fin.
Cuando una organización empieza por la implementación en lugar de por la estrategia, las consecuencias son predecibles y, a menudo, costosas.